| Sukran, al-´Araish |
Cómo ir a Larache y no quedarse en el intento
4 de abril del 2008. Cuaderno de bitácora de 34 personas que se aventuraron en un fin de semana cruzando la orilla del estrecho. ¿El fin?, celebrar unas jornadas en Larache (Marruecos) entre talleres para niños y niñas de la zona y puentes musicales en forma de actuaciones. Realizando el trayecto contrario a quien busca salir del pozo subido a un trozo de madera, Tánger está a muy pocos kilómetros, pero insalvables para el mundo en el que nos ha tocado vivir donde aún prima el color de piel. Una sonrisa de corta edad adornada de corcheas nos esperaba 100 kms más abajo con los brazos abiertos, sus familias fueron testigos de ello dándonos una acogida que no se puede expresar con un simple “sukran”, dejando un trozo de nuestra mente tan lejos pero tan cerca a la vez.
La asociación La Espiral y el C.S. El Zaguán (Conil) fueron los participantes del norte del estrecho en este singular encuentro donde tuvimos la ocasión de conocer a esa gente en la que nos hemos sentido reflejados, donde nuestra causa común de construir un mundo equitativo y creativo se ha visto apoyada mutuamente. Como organizaciones, pudimos conocer a las asociaciones Charif Idrissi, Pateras de la Vida y Al-Khazaba, esas mismas personas que nos dieron cobijo. La media luna nos dijo “hasta mañana” para descansar, nos esperaba un sábado ajetreado.
Las jornadas transcurrieron con alegría, como debe ser, disfrutando cada momento compartiéndolo con los más pequeños rodeados de canciones tradicionales (de aquí y de allí), otras cantadas en ambos idiomas (la tarara, imagine, como el agua (Camarón), …) . Recordar aquellos juegos que hacíamos de pequeños nos hacían ser más pequeños aún, haciéndo partícipes a padres, madres y todas aquellas personas que quisieron acercarse. El castillo de Anasr lo grabó todo ofreciendo su patio para el evento. Recovecos imposibles y un rincón especial para la ocasión. El calor fue apaciguado a base de té, no podía ser de otra manera.
Bien entrada la tarde comenzaban las actuaciones, doce para ser más justos. Proyecto Gentleman, Common Places, La Improvissão y Los Hijos del Pink Pank Punk fueron los representantes gaditanos para compartir cartel con Black Virus, Miftah Sol, los niños y niñas de la asociación Al-Khazaba y varias intervenciones más que salieron espontáneamente. Sonaron canciones conocidas por las 500 personas que llenaban el patio del castillo, especialmente La Tarara (podría considerarse el himno de la aventura), Hasta siempre Comandante y Como el agua. Folklore árabe, punk, rock, tanguillos gaditanos, reggae y canciones de autor conquistaron la noche Larachense hasta que bien entrada la madrugada, la satisfacción de cerrar un trabajo bien hecho podía verse en los ojos de todos y todas las organizadoras.
El domingo nos esperaba en forma de viaje de vuelta, pero como se dice en Marruecos, “la prisa mata”, por lo que todos pudimos dar los últimos paseos del fin de semana en tierras magrebíes antes de acudir al ferry.
¿Volveremos? Hay abrazos pendientes que dar en forma de canción.
Larache es una piel morena oscurecida por el albero y el sol,
Una fruteria abierta a la media noche,
Y se canta cuando el Barcelona canta un gol.
Un bar con nombre en castellano
Y Mohamed Sexto en la pared.
Un coche sin cinturones,
Espectáculos sin guiones,
Aceitunas para desayunar.
Una casa blanca con unas ventanas en azul,
Un sol, y a media luz , una anciana saluda sin hablar.
El Cuscús del viernes y el agua NO mineral.
Es una chilaba y un chándal,
Un té con hierbabuena y un seven up,
El silencio y un teléfono movil,
Un burro y un mercedes,
Una bañera y una letrina,
Una casa por terminar.
Un despertador y un gallo,
La iglesia y la mezquita,
Un Ferry y una patera,
Y el milagro va a llegar.
Es el sur del norte y el norte del sur
Es Occidente y oriente Separados por un puñado de dirhams.
Larache es un niño con churretes que no tiene que comer
Y sonrie si le das un libro para crecer.
Larache es la “tarara” que se mueve para los muchachos de las aceitunas
Es una gata, unas tejas y una media luna.
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